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22 de septiembre de 20265 min de lectura

Lo que un proyecto necesita de su cliente (y lo que el cliente tiene derecho a pedir)

Un sitio no lo hace el estudio solo. Las cinco cosas que hacen que un proyecto salga bien, y las cinco que lo hunden.

Un equipo trabajando alrededor de una mesa con muestras de color y notas

Los proyectos que salen bien no son los que tienen más presupuesto ni los que tienen el brief más largo. Son los que tienen a las dos partes haciendo su trabajo. Esto es lo que, después de unos cuantos, sabemos que hace la diferencia.

Lo que necesitamos del cliente

Que sepa qué hace su negocio mejor que nadie. Parece obvio y no lo es. La pregunta "¿qué querés que diga la página?" casi nunca tiene respuesta rápida, y la respuesta es el proyecto entero. Nosotros ayudamos a encontrarla, pero la materia prima es del cliente.

Una sola persona que decide. Cuando el sitio lo aprueban tres personas, se aprueba tres veces y cada vez distinto. Puede haber opiniones, pero tiene que haber una voz.

Contenido a tiempo. Los textos, las fotos, los precios, el logo en buena calidad. Un sitio diseñado con textos de relleno se rediseña cuando llegan los textos reales, porque un titular de cuatro palabras y uno de doce no entran en la misma caja.

Respuestas en días, no en semanas. Un proyecto que se detiene dos semanas esperando un OK pierde el hilo; cuando retoma, hay que volver a entrar en él.

Confianza en lo que se contrató. Si se eligió un estudio por su criterio, conviene dejar que lo use. Cambiar un color porque "a mi cuñado le gusta más el azul" es la forma más rápida de pagar por un sitio que después nadie defiende.

Lo que el cliente tiene derecho a pedir

Saber qué va a recibir y cuándo. Alcance escrito, plazo, qué incluye y qué no. Si el estudio no puede decirlo antes de empezar, no sabe lo que va a hacer.

Ver el trabajo mientras se hace. No una presentación al final: una versión que se pueda abrir en el teléfono a mitad del proyecto, con lo que hay hasta ahí.

Que le expliquen las decisiones. Por qué esa tipografía, por qué el botón va ahí, por qué el sitio no tiene carrusel. Un estudio que no puede explicar una decisión probablemente no la tomó: la copió.

Que el sitio sea suyo. Dominio a su nombre, acceso a todo, código entregado. Un sitio que sólo puede tocar el estudio que lo hizo no es un activo del cliente: es una suscripción encubierta.

Que funcione después de publicarlo. Que se encuentre en Google, que cargue rápido en un teléfono con mala señal, que no se rompa en tres meses. Publicar no es el final del trabajo.

La regla que resume todo

El cliente sabe de su negocio; el estudio sabe de diseño y de tecnología. Los proyectos se arruinan cuando cualquiera de los dos cree que sabe del otro tema más que el otro. Y salen bien cuando cada uno hace preguntas sobre lo que no sabe.

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